Sala 8. Henri Matisse:
falsificaciones e imitaciones,
haciendo un matiz
Siempre me ha molestado que no pinto como todos los demás.
Henri Matisse

La Lección de Música (1917), Henri Matisse
Un auténtico vistazo a la historia
de las falsificaciones
¿Qué tienen en común, además de lo obvio, Dalí, Picasso,
Klee y Matisse? A los cuatro los une el dudoso honor de haber sido durante
mucho tiempo los artistas favoritos de los falsificadores de arte.
Hace más de dos mil
años los escultores romanos copiaban sin pudor las esculturas griegas y,
durante el Renacimiento, era común queun maestrode la pintura encargara a sus
aprendices que copiaran algunos de sus trabajos para que adquirieran la técnica
y el estilo. A diferencia de los tiempos
modernos y postmodernos no eran consideradas falsificaciones sino eran un
tributo a las enseñanzas del Artista Maestro.
Hoy en día, tanto peca el que falsifica la obra de arte como
quien la vende como original y hay un tercer culpable: aquel que falsifica
únicamente el estilo de cierto pintor para hacer pasar sus obras como si fueran
de éste.
El falsificador
falsificable
Cuando se trataba de hacer un Matisse, De Hory era mejor que
Matisse.
Clifford Irving
Las falsificaciones que De Hory hizo de Picasso y Matisse le
permitieron vivir durante mucho tiempo en la Europa de la postguerra. Pero son
sus Matisse los que le dieron el reconocimiento. Muchos lo consideran un
imitador de estilos.
Eso sí, ni siquiera él se salvó de ser imitado en su
imitación, ya que falsificaciones de sus falsificaciones han sido subastadas en
más de una ocasión.
Gracias a la ciencia, la Interpol, los dueños de galerías y
casas de subastas cuentan con herramientas que ayudan a determinar si el
Matisse realmente lo es.
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